¿Eres Homoafectivo?

¿Eres Homoafectivo?

¿Has oído hablar alguna vez de la homoafectividad? Puede parecer un nuevo término más en la recién llegada era del #MeToo, en la que, no sin ayuda de las redes sociales, podemos encontrar a diario reflexiones que nos hacen cuestionarnos toda nuestra forma de vida. Sin embargo, el concepto de “homoafectividad” no es ninguna novedad. De hecho, fue durante los años 80 cuando la filósofa y teórica feminista Marilyn Frye, trataba esta idea en una de sus obras más famosas: The Politics of Reality: Essays in Feminist Theory. Ahora bien, ¿Qué es la homoafectividad?

Heterosexualidad y homoafectividad

Según Frye, “decir que un hombre es heterosexual solo implica que tiene relaciones sexuales exclusivamente con el sexo opuesto, es decir, mujeres”.

 Ahora bien, aunque los hombres heterosexuales se sientan sexualmente atraídos por mujeres, cuando se trata de amor, los receptores suelen ser otros hombres. En este caso no entendemos el amor como la idea común de amor romántico, si no como un sentimiento afectivo. Es decir, todos los sentimientos que tienen que ver o que pertenecen al amor, se reservan para otros hombres. Al igual que sus vínculos también son más profundos. 

Algunos ejemplos son muy claros: las personas a quienes admiran suelen ser hombres, sus ídolos o incluso sus referentes a quienes imitar. Según palabras de Frye, “a quienes están dispuestos a enseñar y con quienes están dispuestos a aprender; aquellos cuyo respeto, admiración, reconocimiento, honra, reverencia y amor ellos desean”, son en su mayoría otros hombres.

 

De esta manera podemos decir que la cultura heterosexual masculina es homoafectiva, sin que los conceptos sean opuestos, al no estar el sexo esencialmente unido al amor, al afecto o a la conexión emocional. 

 

En qué afecta la homoafectividad a las mujeres

En el caso de las relaciones con mujeres, la idea de afectividad se ve de manera diferente. Cuando hablamos, por ejemplo, de respeto, pensamos en un hombre que trata con cortesía o con amabilidad a una mujer. Un hombre que respeta a una mujer es atento con ella, tiene buenas palabras y gestos. En este caso pensamos en el respeto casi como una forma de paternalismo más que como una forma de admiración.

Pasa lo mismo en el caso del honor, “lo que es visto como honra es colocar a la mujer en una campana de cristal”. 

Por ello, aunque los sentimientos afectivos también existan hacia las mujeres, éstos no son ni se expresan de la misma manera.

 

En definitiva, parece que este concepto no ha cambiado mucho desde que Frye lo tratara en los 80, y que la homoafectividad sigue muy latente en la cultura heterosexual masculina. Ahora que conoces mejor el término, ¿te ha pasado alguna vez?.

Noelia Hernandez

Navarra trotamundos, periodista graduada en La Universidad Complutense de Madrid. Para saber más de mi, me puedes encontrar en instagram: @noeliahernand22

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