Amor en tiempos modernos

Amor en tiempos modernos

¿En qué momento dejamos de vivir en la realidad para vivir conectados a una pantalla?

Creemos que todo se encuentra aquí, a golpe de ratón, a golpe de dedo. Buscamos el amor como quien busca algo para comer en el supermercado.

¿Más salado, más dulce? Demasiado picante. Deslizar.

Buscamos a nuestra alma gemela sin ni siquiera haber conectado con su mirada.

Sin ni siquiera haber oído su risa.

Sin ni si quiera haber escuchado un simple ‘Hola’ con su voz.

Y seguimos buscando, y buscando. En un océano de cuerpos, rostros, fotos que ocultan la realidad, descripciones que ensalzan las cualidades que nos damos, pero que ni siquiera nosotros mismos nos creemos.

¿En qué momento dejamos de darle valor a los abrazos, para valorar más los ‘me gusta’ en una aplicación de móvil?

¿En qué momento le dimos más importancia a un ‘tick azul’ que a un ‘te quiero’ sincero con palabras?

¿Crees que puedes conocerme por lo que ves ahí fuera? ¿De verdad creemos conocer a otra persona por lo que nos deja entrever entre bits de información, unos y ceros?

No. No me conoces.

Y no. No te conozco.

No conozco cómo suenan tus abrazos. Ni cómo de saladas están tus lágrimas.

No conozco cómo me dices que me quieres mientras me miras. Ni tampoco conozco cómo te ríes de mis bromas estúpidas.

No conozco tus heridas, ni tus cicatrices. Ni lo que te hace reír o llorar.

¿Cómo voy a enamorarme de alguien que no existe? ¿De alguien a quien no puedo tocar?

Pero me enamoro. Y te quiero. Y relleno mi cerebro con recuerdos que sólo existieron en sueños. Para creer que hay algo real en todo esto. Para creer que no es todo ceros, unos y bits de información que se pierden en el abismo tecnológico una vez más.

Marta

Culo inquieto. Ojos color universo, besos sabor a mar. Malagueña y salerosa.

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