¿Qué pasaría si no nos comparáramos con nadie?

¿Qué pasaría si no nos comparáramos con nadie?

¿Qué pasaría si no nos comparáramos con nadie? Seguro que alguna vez en tu vida te has mirado al espejo y te has dicho que alguna parte de tu cuerpo no te gustaba o no estabas conforme con tu físico porque no se parecía al de esa otra persona, o has estado hablando con alguien de algún tema en concreto sobre el que la otra persona sabía mucho más y tú has deseado saber tanto como esa persona.

Tranquilo, a todos nos ha pasado alguna vez.

Todos nos hemos comparado con alguien, ya sea la persona que tenías en frente, tu vecino o ese actor que tanto te gusta.

Pero, ¿Qué es lo que pasa cuando nos comparamos con alguien? En muchos casos, resulta que la persona con la que te estás comparando la ves como la mejor en lo que sea que te estés comparando con esa persona o, por lo menos, la ves mucho mejor que tú. En este caso, te estás infravalorando frente a la otra persona.

Por ejemplo, algo muy simple. Estás en un probador de una tienda probándote alguna prenda de ropa que resulta que has visto posteriormente en un modelo al que le quedaba de una forma que a ti te gustaba y cuando tú te la pones, no te queda como a él. En ese momento, muchas veces, pensamos que al no sentarnos igual que a él, deseamos que nos quedara como a ese modelo y nos creemos que por este motivo nos queda mal.  ERROR. Claro que no te va a quedar como a él, porque no tienes su cuerpo. Tú tienes un cuerpo que es distinto al suyo, que es de otra manera,  por lo tanto, a ti te quedará diferente, de una manera muy distinta a la suya y no por eso, te queda peor, ni mucho menos, te queda mal.

El problema está en que, en muchos casos, pensamos que cuando no somos igual que esa persona, somos peores. De esta manera, lo que generamos en nuestra cabeza es el pensamiento de que algo falla con nosotros o que tenemos un «defecto».

¿Por qué un defecto? ¿Por el hecho de que no somos como la otra persona?

Pues es lo más normal del mundo. Que yo sepa todas las personas somos distintas al resto, tenemos muchas cosas que nos diferencian del resto. Por lo tanto, no puedes pensar que por ser distinto a la otra persona, eres peor o algo está mal contigo.

¿Qué pasaría si no tuviéramos la capacidad o la «habilidad» de compararnos con otras personas? Dejaríamos de vernos diferentes al resto y dejaríamos de encontrarnos «defectos» (si es que se pueden llamar así) porque no tendríamos una persona de referencia  a la que, en muchos casos sobrevaloramos, y con la que nos compararíamos.

Prefiero explicarlo con un ejemplo más sencillo. Imagínate que cuando vas a comprarte un teléfono móvil, te lo dan con una raya en la pantalla de cristal. Si lo comparáramos con el resto de teléfonos móviles que hay en el mercado, pues nos parecerá diferente e incluso defectuoso por no tener la pantalla como el resto de los productos que hay en el mercado. Pero ahora imagínate que es el único teléfono que existe en el mundo o que no puedes compararlo con ningún otro, lo verías como un teléfono móvil normal, no le encontrarías nada diferente ni, mucho menos, defectuoso.

Pues lo mismo pasaría con nosotros. Al compararnos con el resto de la gente, vemos que hay algo diferente y, en algunos casos, nos pensamos que no es normal. Sin embargo, si no pudiéramos compararnos con nadie, creeríamos que lo que somos y tenemos es lo más normal del mundo. Además, todo el tiempo que pasabas comparándote con el resto de personas, lo que generaba que te encontraras algo diferente, lo podrías invertir en descubrir todo lo que escondes: esas pecas que tienes en la cara, ese lunar en el ombligo o esas piernas que te permiten recorrer ciudades enteras sin cansarte.

Cada uno es como es y no por ser diferente a los demás tenemos «defectos«, que se generan en nuestra cabeza  al compararnos con el resto del mundo.

Ojalá cuando pensáramos en nuestras cualidades físicas o psicológicas, nos miráramos con los mismos ojos y de la misma manera en la que miramos a esa otra persona con la que alguna vez te has comparado o, simplemente, no nos comparáramos con nadie. Todos tenemos algo diferente al resto, pero no por eso lo podemos ver como un «defecto», sino como algo normal que nos caracteriza a todos. ¿Qué pasaría si no nos comparáramos con nadie?

Dulcinea Campayo

Periodista y, en mis ratos libre, cantante. Me gusta mucho la música, en todas sus versiones. Estudié periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, aunque todavía sigo aprendiendo de este oficio en cada sitio al que voy. Puedes saber un poco más de mi a través de mi instagram: @dulcinea.cl

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