Peaky Blinders vuelve con su mejor temporada

Peaky Blinders vuelve con su mejor temporada

Creada y escrita por Steven Knight, Peaky Blinders hizo su aparición en las pantallas de la televisión inglesa en 2013 como una serie de nicho. Haciendo resonar ecos de series como Los Soprano, en su primera temporada los irlandeses no consiguieron encandilar a la crítica ni al público. Sin embargo, la BBC decidió darle una segunda oportunidad y confirmó la producción de otra temporada.

Fue entonces, con el estreno de la segunda parte de la serie, que los fans se multiplicaron. Peaky Blinders comenzaba a dar señas de lo que es hoy, su trama convencía y su atmósfera y personajes encandilaban al público inglés. Además, su protagonista, Tommy Shelby (Cillian Murphy), se empezaba a convertir en un icono para la audiencia que copiaba su ropa y sus peinados.

La serie llegó entonces a los ojos de la productora de Harvey Weinstein (antes de los casos referentes a abusos sexuales del productor) y firmó un acuerdo con Netflix que la acabó convirtiendo en un fenómeno global. Desde ese momento, la producción es todo un éxito, congrega a seguidores de todo el mundo que esperan cada temporada y actores como Tom Hardy se sumaron a formar parte de ella.

Con el estreno de los últimos episodio en la plataforma de streaming hemos decidido comentar lo que ha sido esta última aventura de la familia Shelby. Pero atención, porque se vienen spoilers.

El principio del fin

La temporada 5 de Peaky Blinders nos sitúa en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, el deseo del creador es que la serie abarque el periodo entre las dos Guerras. Europa se encuentra en un periodo convulso y Tommy Shelby, que ahora es MP por Birmingham, se encuentra en el centro de la tormenta cuando Oswald Mosley funda la Unión Británica de Fascistas. Además, el protagonista tendrá que lidiar con los Billy Boys de Jimmy McCavern y las grietas dentro de su familia.

En este marco, la nueva temporada nos ofrece lo que probablemente sea el guion más contundente de la serie. Los personajes, a los que ya conocemos, nos muestran su cara más oscura en unos episodios en los que sus fantasmas del pasado se vuelven contra ellos. La psicología de personajes como Tommy o Arthur elevan el guion a unos niveles que la serie no había explorado previamente, colocándose por encima de la propia trama.

Un paso adelante en el libreto que se agradece profundamente y que nos invita a conocer las debilidades de los que se encuentran en pantalla y a comprender el porqué de sus decisiones. Sin embargo, este cocktail no funcionaría sin una trama ni un rival a la altura y el auge del nazismo y la presencia de Oswald Mosley cumplen su papel a la perfección.

El antagonista se confirma como un completo acierto gracias a la espectacular interpretación de Sam Claflin. A destacar, sobre todo, la fuerza que el actor imprime a su personaje en la realización de los discursos. Consigue influir en la percepción del espectador, imprimiendo temor y poder a partes iguales. Además, destaca su capacidad para poner en apuros a Tommy Shelby y que nos lo creamos, poniéndolo aun más al borde de un precipicio en el que ya se había colocado solo.

En el aspecto negativo cabe resaltar la falta de presencia de personajes como Polly o Michael. El segundo, que juega un papel clave en la trama, se postula como uno de los grandes antagonistas de Tommy y abandera la nueva generación, seguramente acapararando más pantalla en las siguientes temporadas. Además, algunos personajes como Finn o Ada quedan relegados a un segundo plano al que ya nos tienen muy acostumbrados haciendo muy difícil al espectador empatizar con ellos.

La fuerza visual

En el plano visual, la fotografía es un regalo que ayuda a completar una temporada prácticamente redonda. Como en la gran mayoría de series de este calado, el director de fotografía cambia cada episodio. Sin embargo, y aunque se puedan apreciar matices diferenciadores en cada capítulo, la temporada muestra una línea constante que hace las delicias de los espectadores.

Principal se vuelve en esta temporada el uso del humo, que de manera certera se utliza para resaltar el caracter más íntimo de los personajes en escenas memorables, como cuando Tommy se encuentra el crucificado en su jardín. Además, la iluminación cálida de los interiores está realmente cuidada, estableciendo una diferencia clara con la luz fría del exterior.

El trabajo del director, Anthony Byrne, ayuda a que el apartado visual sea redondo. Probablemente repetirá en la siguiente temporada y es que su trabajo se desmarca de las temporadas anteriores aportando un toque intimista y diferenciador. El contraluz de Arthur cuando propina la paliza, el plano secuencia del inicio del quinto episodio o la escena del ballet son varios ejemplos de su excepcional trabajo.

Un enemigo a la altura

En resumen, la quinta se confirma como la mejor temporada de Peaky Blinders hasta el momento. Parece que ni Oswald Mosley ni Jimmy McCavern serán el rival que Tommy Shelby espera, sino que su conciencia puede acabar conviritiéndose en su mayor enemigo.

Con un final más abierto que nunca y que nos confirma el peligroso camino por el que el protagonista ha caminado esta temporada, habrá que esperar para ver el desenlace. Con Michael y su plan B en el horizonte y un movimiento fascista del que ahora Tommy forma parte la siguiente temporada promete grandes momentos si mantiene el mismo tono y fuerza narrativa.

 

Manuel del Solar

Periodista Multiplataforma y Datos | Escribo en elfosforo sobre arte y cultura. Twitter: @madelsolfern

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