Ojos Cerrados (MICRORRELATO)

Ojos Cerrados (MICRORRELATO)

(Microrrelato) Todos los días me siento en la fila 22, en la ventana de la izquierda en el bus A2315. Todas las mañanas que me monto en el transporte público, soy la única persona existente en la primera parada. Tranquila, medio dormida y una ventana empañada de apoyo son las principales amigas del trayecto. El motor se pone en marcha, las luces blancas del pasillo largo y gris se apagan, y en menos de dos minutos nos encontramos en la segunda parada. Ésa acoge a todos los estudiantes como yo en camino de su aprendizaje. Aunque sean las ocho de la mañana de un invierno, los sonidos emocionantes del fin de semana siguen en las voces de mis compañeros de viaje.

Todos los días me siento en la fila 22, mirando por la ventana. Aunque conmigo viajen 60 personas más, me siento desaparecida. Mismas caras, mismas voces, mismas historias, aún así, no hay ni una que se encuentre con mi mirada, o con que yo esté aquí sentada.

 

22 minutos después, el trayecto ha llegado a su fin. Todos con prisa para ser los primeros en salir. Empujones, pisones… esto parece siempre un partido de rugby, aún con el contacto humano, nadie se inmuta de que esté aquí. Sin embargo, les tendré que dar las gracias, aunque no se enteren, pues me ayudan a salir de todo el alboroto.

Como todos los días, me siento en la fila del medio de la clase 22 de la facultad de Física. Aquí también soy invisible. Puede ser que la materia oscura me haya atrapado en este espacio-temporal, no obstante, no lo creo. Estoy pero no estoy. 90 personas estudiando las leyes del universo y todavía nadie ha descubierto mi existencia. ¿Entender? No lo entiendo, pero así llevo toda mi vida.

Hoy también me acerco a mis compañeros para probar junto a ellos el láser de neodimio YAG , después de cuatro años siguen sin mirarme. En las tutorías, los profesores tampoco me miran. En verdad, nadie me mira nunca.

Escuchar. Si me escuchan, o eso creo, con apenas atención. Al parecer, soy insignificante.

Hoy cumplo 22 años, aún así es un día como todos los demás. Las motas de nieve acompañan mi edad nueva. Me he sentado en la fila 22 en el bus A2315, en la ventana de la izquierda. Me han ayudado ha salir de todo el alboroto, pero hoy mientras estaba fuera todos me han mirado. Después de 22 años me han prestado atención, me han mirado, he existido. Ha sido una sensación extraña, la cual no he podido disfrutar. Después de haber escuchado la colisión junto a mí, de verdad que mi existencia se ha marchado con las almas de Vicent Van Gogh, Franz Kafka y Emily Dickinson, ya que la misma historia nos une. (Microrrelato)

Uxue Martin

Me presento como una artista visual pelimorada. Aunque mi estudio oficial es el periodismo, la escritura creativa y la fotografía son mi pasión. De esta manera, podreís ver un poco de ellos en ElFósforo.es. También podréis seguir mi trabajo en mi cuenta de Instagram: @uxusofia

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